Psicología y Deporte: Estilos para la toma de decisiones de los Entrenadores

Existen diversos estilos para la toma de decisiones de los entrenadores, en el contexto deportivo. Si aprendemos a conocer algunos de estos, podremos reconocer en cuál de estos nos encontramos, al momento de dirigir a un grupo y, nos permitirá en definitiva, mejorar nuestras habilidades interpersonales, de toma de decisiones, liderazgo y trabajo en equipo, esenciales para llevar a cabo con éxito nuestros objetivos.

A continuación les presento una tabla simple, con cuatro estilos definidos para la toma de decisiones, con sus características principales. Estos son: Autocrático, Consultivo, Participativo y Delegatorio

Autocrático (I)

Consultivo (II)

Participativo

Delegatorio

El entrenador toma las decisiones sin consultar ni hacer partícipes a sus deportistas (por ejemplo, el entrenador decide la táctica del equipo sin consultar a nadie)

El entrenador consulta con todos o algunos de sus deportistas, aunque reservándose la decisión final teniendo o no en cuenta las sugerencias recibidas (por ejemplo, el entrenador indaga en la motivación de sus atacantes para jugar el partido y en base a ello decide qué táctica utilizar)

El entrenador permite participar a todos los miembros del equipo en la decisión y él se convierte en un miembro más del grupo (por ejemplo, el entrenador consulta con todos en qué lugar les gustaría pasar la concentración para un campeonato)

El entrenador delega la responsabilidad de decisión en los miembros del equipo y su papel se limita, como mucho, a anunciar o implementar la decisión adoptada

(por ejemplo, el entrenador permite que los jugadores decidan la camiseta con la que saldrán al partido)

Estilo Autocrático II:
El entrenador obtiene información de los deportistas más relevantes y/o con más experiencia, para luego tomar la decisión final

Estilo Consultivo II:

El entrenador consulta con todo el grupo (no individualmente) y después toma la decisión

 

 

Lo importante de conocer estos estilos es poder descubrir cómo operamos al momento de dirigir un grupo; que en definitiva, nos autoobservemos en nuestra actuación y mejoremos nuestra capacidad de comunicar nuestras ideas a nuestros dirigidos, de la mejor forma, independientemente de nuestro carácter: Recordar que la forma es tan importante como el fondo. Sin duda, existen muchos entrenadores con grandes objetivos, con ideas o proyectos que en el papel pueden ser exitosos, pero que al momento de llevarlos a la práctica, no resultan como se esperan… ¿por qué sucede esto? Un factor importante es el cómo se comunican las ideas, ya que si nuestro grupo a dirigir no comprende nuestros conceptos, no recibe retroalimentación o simplemente, se siente demasiado aminorado por el entrenador, existe la posibilidad que, nuestros proyecto u objetivo a cumplir no resulte en la forma y con los resultados que proyectamos originalmente…

Y tú, ¿con cuál estilo te identificas mayormente?

¿Por qué es importante que los entrenadores utilicen distintos estilos en su

toma de decisiones?

Es importante que los entrenadores desarrollen estilos distintos, pues no es el contenido de sus decisiones lo que repercute negativamente en su trabajo, sino que la forma y el momento de tomarlas, junto a la falta de una perspectiva amplia y un método de funcionamiento flexible que impiden tener en cuenta las múltiples implicaciones, a corto y largo plazo, de una determinada decisión. En definitiva, el empleo de estilos distintos consiste en desarrollar una habilidad para controlar las decisiones que afectan a los dirigidos del entrenador en circunstancias específicas, con tal de optimizar el trabajo conjunto de equipo y, con ello, obtener el mejor rendimiento posible de cada deportista individual y del colectivo, según las condiciones y las instancias lo propicien.

Algunas características del funcionamiento del entrenador con deportistas jóvenes

– Actitud general constructiva:

Debe ser positivo, con buen humor y disfrute de su trabajo, siempre buscando la mejora de sus jugadores, elogiándolos por su esfuerzo y éxitos, corrigiendo con paciencia y de forma empática, creando en definitiva un ambiente grato de trabajo, propiciando retos atractivos y alcanzables. En síntesis, aceptando que los jugadores están en proceso de formación y trabajando por ello y, por ello, tratándolos con respeto y cariño.

            De igual forma, debe estar dispuesto a realizar en varias oportunidades las explicaciones correspondientes, incluyendo demostraciones que permitan la asimilación efectiva de la información.

            Debe aceptar y respetar los diferentes ritmos de aprendizaje de los deportistas y, junto con ello, mantener una perspectiva realista respecto a las exigencias que se pueden o no realizar.

            Por otra parte, debe destacar más las mejoras que los defectos, animando con paciencia a cada deportista a seguir avanzando, analizando con objetividad los errores y considerando dichos errores como oportunidades de crecimiento.

– Durante el entrenamiento:

Debe explicar con claridad los ejercicios y sus objetivos y, siempre que proceda, hacer demostración de ellos;

Establecer reglas de funcionamiento que incluyan penalizaciones objetivas por incumplimientos del objetivo;

Revisar la comprensión efectiva del ejercicio, repasando y repitiendo en el caso que no lo sea así.

– Durante el ejercicio:

No interferir con comentarios ni instrucciones la concentración ni la asimilación de los ejercicios de los jugadores, saber reconocer cuándo utilizar los comentarios o instrucciones de forma pertinente;

Utilizar conductas no verbales y verbales apropiadas;

Usar preguntas y recordatorios para potenciar la atención;

Proporcionar feedback a sus jugadores;

Elogiar a sus jugadores por sus progresos y esfuerzos.

– Durante la competencia:

Debe ser objetivo, positivo y constructivo;

Debe ser realista respecto a qué esperar de sus jugadores, asumiendo posibles errores y considerándolos para futuros entrenamientos correctivos;

Debe centrarse en reforzar aspectos positivos y corregir errores puntuales y determinados;

Debe centrarse en el presente y no detenerse en jugadas pasadas;

Debe disfrutar el juego, controlando emociones negativas e impulsos reactivos;

Debe animar a sus jugadores;

Debe instigar conductas poco consolidadas, interviniendo atingentemente.

– Después de la competición:

Es preferible no comentar o analizar el partido inmediatamente después de jugado;

Debe apoyar a todos y cada uno de sus jugadores, más si el resultado no es el esperado o si algún jugador ha cometido algún error;

Debe disponer de registros objetivos de las conductas prioritarias del partido;

Debe realizar un análisis constructivo del encuentro, aprovechando al máximo la experiencia tanto si es victoria como si es una derrota.

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